"¡¡se graduó la niña!!"

Esa fue la expresión al entrar a Misa el sábado pasado en León cuando Chris, la hermanita de Mariana se graduaba de profesional. Mariana empezó el desmadre lloriqueando igualito que en la de Joss que no había poder humano que la calmara. Me le uní porque, bueno, una chillona de agencia y luego que la hormona no ayuda, pues a lagrimear se ha dicho, ¿verdad? Acto seguido, la Señora Abuelita empezó a abanicarse las lágrimas para que no se le corriera el rimel.

A Miss Chivis le tomó menos tiempo pero no nos dimos cuenta porque es retediscreta. Su nena se le licenciaba finalmente. Nos esperaba un fiestón.

Regresamos a casa de Chris a esperar a que llegara el resto de los invitados que, por cierto, no eran graduados. Nos dividimos en diferentes autos y nos encaminamos al salón. La mula de Mariana nos llevó más de la mitad del camino diciéndonos que la fiesta pintaba para ser un asco, que no habría grupo ni música, que solo habría un trovador. PInche werca, con lo que yo confío en ella, debo admitir que aunque lo dudé mucho al principio, llegó un momento en que, neta, le creí.

Me pusieron una bailoteada como la que hacía mucho que no me ponían. Si ya me dolían las piernas de la friega que nos metieron la semana anterior en el gym y como que se me estaba olvidando, me cae que me volví a acordar. No se si me vaya a leer o no, pero igual, que lindo estaba el niño que me bailó. Es uno de los amigos de Chris que, siendo charro, se pueden imaginar las manitas que tiene. Sebastián, eres un guapo y bailaor.

La fiesta terminó con una borrachera de Chris y sus amigos, Mariana a medio dormir en el salón porque no se quiso ir cuando se lo propusimos entonces se amoló hasta que Beto y yo dijimos "va, ya es hora". Para esto se atascó unos chilaquiles que se me hace que estaban hechos con el pollo que sobró de la cena. ¡Guácatelas! Mismos que se pasó el rato peleándole a Sepu, su cuñado que, por cierto, es genial.

Chris, gracias por invitarme a tu graduación. Me reí y me divertí como hacía un rato que no lo hacía. Me hicieron trompos como desde Año Nuevo (¿te acuerdas, María, del inglesito del barco? wujuu) y me sentí como adolescente que se esconde (no se por qué) cuando, en la mañana, después de bañarme, me puse el vestido de nuevo para regresar a casa de Chris a cambiarnos porque decidimos asegurar cama asilándonos en el depa de Beto.

El domingo fue la comida de cumple del abuelo de Beto. Ahí vamos, Mariana de invitada, yo de colada. Las reuniones familiares son la onda porque todo mundo es auténtico, nadie se anda escondiendo de nada ni de nadie porque en ese rato los demás te bajan de tu nube. Volví a ver al cuñado de Mariana que es bastante divertido y terminé regresándome, de ride, hasta Tepa.

Y aquí comienza la aventura de cosas que
solomepasanamí. Llegué a Tepa justo cuando estaba por salir la última corrida a GDL de ese día. ¡Oh! ¡Sorpresa! yo traía 20 pesos en la bolsa y el pasaje cuesta $50. Le dije al señorquevendelosboletos que si me podían esperar. Él, muy amablemente, dijo que sí, que nomás no me dilatara. Deberás que no me dilaté. Lo juro.

Cuando regresé a la terminalita, me dice el
señorquevendelosboletos "uuuy güera, ¡ya se le fue!" Estamos de acuerdo que casi me da un infarto porque yo le acababa de decir a Mabis que ni se preocupara, que yo me iba. El dilema aquí es que yo ya no traía batería ni en el celular ni en el radio, es decir, estaba totalmente incomunicada. O sea, si yo intentaba marcar de mi celular, se apagaba. Así de simple.

Larga historia corta, me dispuse a alcanzar la dichosa corrida en un taxi que, en un lapso de 300 mts me cobraba 25 pesos y 3 metros después me dijo "no güera, pero aqui son ya $30". Le pagué y me bajé. Claro, en ese momento el chofer del bus avanzó hasta que una señora se apiadó de mí y mis elegantes tacones y le gritó para que se detuviera.

Trepéme en
la unidá yme acomodé en el asiento de enfrente. Obviamente, me quedé dormida. Después de correr 3 cuadras en tacones (entre el cajero y luego subirme al pinche bus...) esaba yo muy agotada. Mi aventura terminó con un abrazo de Aimée y una sonrisa de Maychú que me esperaban afuera de la terminal 5. Mi dñia terminó con un regaderazo de agua tibia y una llamada cerca de la media noche.

Una buena fiesta con, a pesar de mis aventuritas, un muy buen fin. Hay en el aire anuncio de pronta agradable visita. Yo, mientras, como Santo Tomás...

Mañana nos vamos a Tampico, luego yo creo que ya me estaré quieta un rato.

Por cierto, ¿ya les dije que soy la Orgullosa Madrina de Luis Emilio, el pequeño que viaja en la pancita de Blu? Pues sí. Lo soy. Y eso me hace muy feliz.

Pero andaba de revoltosa...

La semana pasada me inscribí en un gimnasio. Ya tenía mucho rato sin hacer nada y todo lo que empezaba, lo dejaba después de algunos días (squash, caminata, ...). Como me conozco, pagué 3 meses por adela, así que o voy o voy ¡ya está pagado! ¡ahora lo desquito!

Mi compañera de batalla es Sophia, de la oficina. Hacía miles de años que no tenía compañeras y menos en mi rango de edad y aficiones y así. Nos llevamos super; está un poquito dañada de su cabecita, supongo que es la razón por la que congeniamos tan bien.

Empecé haciendo spinning pero recordé por qué no es mi ejercicio favorito del mundo mundials: luego duele mucho alládondelesconté y no está padre. En otra sección del mismo gym y pagando la cuota completa o premium o como sea que le digan, puedes tomar otras clases: zumba, cintura y abdomen, sexy dance, yoga, GAP (Glúteo, abdomen y pierna), step, kick box, pilates, cardio salsa y lift training.

Las clases tienen determinados horarios y tienes que organizarte para llegar a la clase que te interesa a menos que tengas punterìa y le atines a una buena. Bueno, los martes a las 7 p.m. hay clase de GAP. Ándale pues que ayer que llegamos hay un cuate (juro que estaba maquillado y todo el show) acabando la clase de zumba de las 6. Hasta ahí, todo en orden. De pronto, se pone a estirar y hacer maromas y nada que se decidia a irse. Por un momento Sophia y yo pensamos que él daría la clase de GAP. De pronto, que se pone a bailar como la loca y empieza la clase: Zumba.

Sophia y yo con cara de WTF, dispuestas a alegar el horario publicado justo al lado del trompito éste. 'ahí dice GAP, no zumba' 'es clase de zumba' contestaba el muy pelado, todo indiferente a nuestra rabieta. Ni traìamos tenis adecuados para treparnos a las bicis ni tenìa yo tiempo de quedarme a la clase de yoga de las 8 y menos para que a la hora de los trancazos la diva me saliera con que, tambièn, era de zumba.

De tanto repelar y alegar, nos topamos con uno de los encargados:
E: Chicas, ¿quieren GAP?
S: Sí, eso dice ahí que hay y venimos corriendo de la oficina para llegar
L: en ningún lado dice que puede cambiar la clase sin previo aviso
E: No se enojen, yo les doy la clase
L/S: (con cara de naaaah, ¿serio?) ¿a nosotras solas?
E: Sí. Vengan.

...y nos llevó a donde estñan las pesas...y fué ahí donde empezó la tortura, quiero decir, la clase. La hora exacta trabajando pompa, pierna y abdomen. Yo aún traigo las piernas duras y adoloridas, se me ocurriò ponerme tacones hoy y caminar era un martirio. Me duele el trasero. No vayan a pensar que la pancita no sufriò, noooooooooooooo: 200 abdominales no se dicen asì tan fàcil =S

Como dice Pillo, tan sabia ella (de repe): ¿querían carrito las niñas? Ahora, se pasean.

¡¡Aaaaay Dolorss!!

uno de esos sábados...

Finalmente Mariana cumplió su amenaza y, novio por un lado, vino de visita. Llegaron la noche del viernes y empezaron en mi casa, con las chelas que bajó Ale para ella y para Beto.

Mariana quería salir a cenar antes de que le pegara el pollitotime (sí, hay cosas que nunca cambian) así que nos terminamos de comunicar con la vecindad y nos lanzamos a las fabulosas papas, pero la sucursal que está aquí cerca de los depas. Obviamente, ni Mariana ni yo aguantamos mucho. Era viernes y andábamos molidas. Llegaron los vecinos, Borre y Daniela. Cenamos y nos regresamos.

Beto encontró el Wii y lo perdimos. Mariana y yo nos dormimos y Beto... digamos que Beto tardó un rato en soltar el control...

El sábado les hice unos molletitos a los tortolitos y los acompañamos con mimosas o algo parecido (juguito de naranja con vino blanco espumoso). Nos pusimos a jugar Wii hasta que se acercó la hora en que Pillo llegaría por mí para irnos al baby shower de Olga.

Cuando regresamos, seguimos jugando Wii un rato hasta que nos subimos al depa de Darío y Titi. Allá la fiesta se puso buena, hasta no se qué hora de la madrugada porque yo huí a eso de las 5 o quizá un poco antes. No estoy muy segura que digamos.

Hubo muy buenas noticias: Vitway se nos casa. El DJ ya puso fecha así que tenemos boda el 17 de octubre.

Después de un buen rato, nos reunimos todos. Nos faltó la Claudia, peor vive en ca la madre allá en medio de mucho calor y manzanas. Nos la pasamos muy bien, bailamos, cantamos, nos reímos y hasta lágrimas hubo. Eso casi siempre pasa cuando hay alcohol de por medio.

Mariana amenaza con regresar en un mes. Yo voy el fin próximo a la graduación de Chris en León.

Hoy es un rico domingo caserito. Es hora de subir las fotos y tenerlas disponibles, ya saben dónde encontrarlas.

¡¡Feliz semana!!

se acabó el segundo de kinder


Y yo lloré como si se graduara de profesional. Y me reí al verla disfrutar dando las órdenes como la sargeto de la escolta que era.

¡Ah! sí, olvdaba mencionar que me refiero a Aimée. En septiembre empezará el último nivel del jardín de niños y luego, a la primaria.

A veces, siento como si fuera ayer cuando la sostuve por primera vez en mis brazos. Era muy, muy pequeñita. Rosita y tranquila. Tenía 13 días de haber nacido, olía a talco y a bebé, fresca y dulce.

Las fotos no salieron bien, solamente pudimos rescatar algunas. Pero el orgullo que me llena de que mi ahijada esté ya aprendiendo a leer compensa cualquier malísima foto.

cumpleaños de mi madre

Hace un par de fines de semana me fui a Monterrey intentando darle una sorpresa a mi madre por su cumpleaños. No resultó porque alguien (la verdad no sé quien fue) soltó la información y arruinó todo. Muchas gracias whoever screwed it up.

La noche del viernes fueron mis papás por mí al aeropuerto, mi papá le había dicho a la Señora que iban a hacerle un favor a un vecino de recoger a una tía que llegaba de nosedónde. Diiice ella que no se la creyó; yo digo que, aunque sea poquito, sí.

Llegamos a casa a ponernos al corriente un poco, yo tenía desde enero de no estar ahí. Silvia no estaba, que una boda que no sé qué. A mi papá lo perdimos en el camino; tiene, como Mariana, anuncio de baja de bateria y de repente se apaga. Mi mamá se fue al que fue mi cuarto por algunos años y que aún tiene mi cama. Un rato después llegó Silvia con un fabuloso sombrero anaranjado que había sacado de la boda.

El sábado se fue mi madre a un desayuno y, cuando desperté.... corrijo: cuando Silvia me despertó con una lamparita en los ojos, me tuvo que hacer desayuno, jaaaaaaaaaaaa... por fastidiosa.

Terminamos de preparar lo que faltaba para la fiesta, medio tolerando el terrible calor hasta que llegaron los invitados. Juro que me bañé más veces de las que pensaba en el fin de semana: como cada 3 ó 4 horas. Y, aún así, me derretía sin poderlo evitar.

La gente empezó a llegar pasadas las 9 de la noche y el calor no cedía. Cero viento, cero mejora de la temperatura. 23 horas y seguìamos a 37ºC.

El karaoke consiguió su cometido y puso a todo mundo a cantar y bailar. De pronto pasa que uno se pesca del micro y p'a quitaaaaaaaaaaarlo!! Tal cual, yo conseguí mezclarme en el micrófono como 2 o 3 veces, cantar poquito y luego el calor me mandó a dormir. Conste que me quedé en la fiesta lo más que pude. A eso de las 12 subí por un poco de aire fresco y a dejar todo encendido para que, cuando me metiera, ya estuviera rico o tolerable, al menos. A las 2am ya no pude más y me despedí del resto de los invitados que aún seguían ahí. La gente se terminó de ir a las 5am... y luego se atreven a preguntar de dónde salí reventada yo. JA!!

EL domingo la verdad es que no rindió. No amanecí tan tarde justamente porque sabía que sería un día corto. Una escala en el super para comprar algunas cosas que me tenía que traer, un helado y listo. Al aeropuerto.

Mabis y las nenas me esperaban listas para regresar al delicioso clima, lluvioso como estaba, de GDL. Yo venía muy veraneada porque, de plano, en Monterrey no pude ponerme otra cosa que una falda y un top de tirantes. Llegando a la ciudad me dió frío y llegué buscando suéter. Tan contrastante. Tan rico. Cada vez me convenzo más: Guadalajara me gusta mucho.

la lluvia

La melancolía de los días grises y lluviosos del verano, se compensan con la luz al final del arcoiris.

La música de la lluvia al terminar el día ayuda a formar el cuadro perfecto...solo superable por la inmensidad del mar.